Legalización de las drogas

noviembre 15, 2009

http://asojodcr.blogspot.com/2008/03/tema-polmico-legalizacin-de-las-drogas.html

En los últimos días hemos presenciado extraordinarios operativos anti droga en nuestro país, con novela incluida en cuanto a la continuidad de Fernando Berrocal a la cabeza del Ministerio de Seguridad Pública. Hemos sido testigos de enormes esfuerzos y gastos de las autoridades públicas para librarnos de este “flagelo tan temido para la sociedad”. Todo esto involucra un transfondo interesante respecto al tema que está en el tapete: las drogas. En ASOJOD hemos venido sosteniendo la legalización de las mismas y a continuación vamos a exponer nuestras razones:

1. La decisión sobre inyectarse, inhalar y/o consumir drogas es exclusivamente individual. Las personas tienen el derecho de propiedad sobre sus cuerpos y vidas, razón por la cual pueden hacer con ellas lo que tengan a bien, siempre y cuando no afecten los derechos de propiedad de los demás. Cuando el Estado propone legislación para impedir el consumo de drogas, no sólo está coartando la libertad individual sino que le está diciendo a los ciudadanos que es el Estado y no cada uno de ellos, el que tomará la decisión sobre qué puede o no hacer el individuo. Evidentemente, se trata de anteponer un código moral (el del Estado) al de cada persona de modo que sea el primero el que define lo bueno y lo malo, protegiéndo al individuo inclusive de si mismo. Esto significa que no le permitirá a cada quién asumir las consecuencias de sus actos y por tanto, los está tratando como eternos menores de edad que deben permanece bajo su tutela, porque “no saben lo que hacen”.

2. Con la legalización, el narcotráfico como tal desaparecería pues una vez que la actividad deja de ser subrepticia, no habría necesidad de esconderse para producir. Si se dejan de esconder, los productores ya no necesitarían mantener ejércitos particulares para su protección y sin estos ejércitos ya no se estarían las fuerzas armadas o las fuerzas policiales del Estado dedicadas exclusivamente a combatirlos. Recordemos que la violencia sólo genera más violencia: cuando el ejército colombiano se enfrenta a las FARC mueren decenas de personas, entre ellas ciudadanos inocentes que estaban en el momento y lugar equivocados; luego, las FARC responderán al ataque matándo a más inocentes, convirtiendolo en un círculo vicioso. Así pues, con la legalización se podría reducir el clima de violencia que caracteriza actualmente a esta actividad, tanto entre los grupos como entre los grupos y el Estado. Y si el Estado deja de dedicar dinero a la lucha contra las drogas, puede utilizar esos recursos para combatir otro tipo de problemas como los robos, las estafas, las violaciones, etc., en general, la violación de los derechos de propiedad de los ciudadanos que es lo que más afecta a los ciudadanos.

3. Mientras la droga sea ilegal, se fomenta la corrupción, tanto de políticos que brindan protección como de empleados públicos (oficiales de aduana, jueces, policías, etc.) que se hacen de la vista gorda ante la actividad a cambio de dinero. Si la droga se legaliza podría disminuir esa corrupción, pues si el político o empleado no tiene favores que vender, el narcotraficante no tendría por qué pagarles.

4. Si la droga se legaliza, su producción podría convertirse en una actividad formal como lo es la producción de licor y tabaco, empleando a miles de personas en dicha industria y mejorando significativamente su nivel de ingreso. Veamos un ejemplo: en nuestro país se discute el “problema” de que los indígenas de Talamanca cultiven marihuana. Pero si se legaliza, entonces los indígenas podrían dedicarse a su producción, pues en tantos siglos practicando la agricultura, algún conocimiento de técnicas de sembrado y de la calidad del suelo habrán adquirido. Si esto es así, podrían tener una ventaja comparativa respecto a productores de otros sectores y con ello ser más competitivos. Otra posibilidad es producir marihuana orgánica, aprovechando la tendencia del mercado mundial a privilegiar métodos de producción amigables con el ambiente. En este sentido, se podría conseguir un producto de buena calidad con un amplio mercado, ya grande de por sí. Un precedente: la marihuana hidropónica es hoy no sólo un método de producción novedoso y alternativo, sino también de excelente calidad según los conocedores. Tan es así que es mejor pagada que la “normal”. Con la legalización, se evitaría otro problema en este ejemplo: la extorsión por parte de narcotraficantes en perjuicio de los indígenas para que se dediquen a la producción de marihuana. La ilegalidad de la marihuana fomenta precisamente que, en su afán de no ser encontrados, los narcotraficantes se internen en zonas de difícil acceso como las montañas de Talamanca y que, ante la ausencia de policía, obliguen a los indígenas a trabajar para ellos. Una vez legal, los narcotraficantes perderían el incentivo de adentrarse en la montaña, pues podrían producir en otras zonas donde los costos de producción sean menores. Los indígenas conservaría el know how, es decir, el conocimiento para producir la marihuana y podrían dedicarse a ello y luego comerciarla, tal como lo hacen con otros productos agrícolas, adquiriendo fuentes de ingreso que les permitan mejorar su nivel de vida sin depender de subsidios o ayuda estatal.

5. Las prohibiciones nunca funcionan realmente, pues no acaban con el problema que pretender solucionar. Veamos varios ejemplos: además de los casos del político quepuede ser financiado con dinero del narcotráfico para llegar al poder y desde allí defender a ese sector con prerrogativas totalmente clientelistas y del funcionario que recibe dinero a cambio de guardar silencio, está el problema del mercado negro. La prohibición de licor en la década de los 20 en Estados Unidos demostró que los involucrados no respetan reglas, precisamente porque operan fuera de ellas, razón por la cual incrementaron sus ventas. ¿Por qué? Porque existe una extraña propensión de grandes sectores de los consumidores de preferir lo prohibido. Se da mucho en el caso de personas que lo que desean es rebelarse contra el sistema consumiendo sustancias prohibidas. Si son legales, existe posibilidad de desincentivar el consumo en ese tipo de personas.
En ASOJOD siempre hemos defendido que es responsabilidad única y exclusiva del individuo preocuparse por su vida, su salud e integridad. Sólo el individuo sabe lo que es bueno y malo para él y sólo a él se le deben cargar las consecuencias de sus actos. Por tanto, no tiene justificación argumentar que se le debe quitar dinero a “A” para financiar la lucha antidrogas para beneficiar a “B”, “C” o “D”; tampoco se vale decir que se debe destinar dinero de “A” para rehabilitar, atender, cuidar o curar a “B” luego de que este consumiera drogas. En este caso, sólo “B” debe cargar con las consecuencias de haber consumido drogas y no tiene el derecho de que otros carguen con ellas.

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